Abordando lo mitológico, las leyendas refieren “que el dios CON creo la naturaleza y los seres vivientes, verdeciendo las praderas, llanuras y quebradas no faltándole nada a los hombres, pero la desobediencia e inmoralidad en que incurrieron, hizo que el dios CON entrara en cólera y convirtiera las praderas, llanuras y quebradas en tierras desérticas, los ríos y lagunas se secaron, y los hombres inmorales se convirtieran el gatos, zorras y monos; alejándose con tristeza el dios CON envía a su hijo CONTICI O KONTIKI salido de las aguas, a poblar la zona del Collao; así Cieza de león cuenta “que mucho antes que hubieran incas, apareció un hombre blanco de crecido cuerpo, cuyo poder era tan grande que los cerros hacia llanuras y de las llanuras cerros, le llamaban TICI VIRACOCHA aunque en el collao le decían tuapaca… este personaje partió después hacia la costa de la mar, donde tendiendo la manta (lanchay) sobre las olas se alejo y nunca más volvió”.
Otras leyendas cuentan que el dios CONTICI o TICIVIRACOCHA fue expulsado del collao por el dios PACHACAMAC, estableciéndose cerca a la costa del mar, donde partió hacia los confines.
El dios CON fue venerado en toda la costa del norte, y los templos existentes en Trujillo y Carabayllo son testimonio de su veneración, de parte de nuestros antepasados.
Después de los datos y referencias dadas podemos concluir; que etimológicamente y con proveniencia del quechua, Ancón o Lancon significaría “EL REMANSO DEL DIOS DE LOS MARES”
Mitológicamente significaría EL SITIO O LUGAR, DE DONDE EL DIOS DE LOS MARES EXTENDIENDO SU MANTA SOBRE LAS OLAS SE ALEJO DE ESTAS TIERRAS.
Lo mitológico siempre encierra una enseñanza o transunta una realidad; y en el caso especifico del dios CON o KON, la realidad fue que en épocas pasadas la costa era verdosa, las lluvias o lloviznas eran continuas; existiendo pequeñas lagunas y riachuelos lo cual hacia posible la siembra de productos alimenticios y el pastoreo de animales autóctonos, tales como la llama, la alpaca, el huanaco y otros, es decir existía un equilibrio ecológico, el hombre Anconero o costeño tenia lo suficiente para alimentarse y sobrevivir , pero con el transcurrir del tiempo las lluvias se hicieron escasas y los riachuelos y lagunas se secaron. A estos hechos nuestros antepasados lo consideraron como un castigo enviado por el dios CON o KON debido al mal comportamiento de los hombres. A un hecho real, escasez de las lluvias y por lo tanto de alimentos, nuestros antepasados le dan una interpretación religiosa. De ahí la leyenda o mitología sobre el dios “CON o KON”.
El origen de la comunidad LANCONENSE se remota mas allá de los años 7,500 antes de Cristo, enriquecida en el tiempo con el afinamiento de las culturas, chavín, chimú, Tiahuanaco e inca que trajeron consigo formas de vida, organización social, técnicas y herramientas de trabajo. Esta aseveración se sustenta en estudios realizados, donde se demuestra fehacientemente la existencia de dichas culturas en este lugar, y cuyos restos yacen en el subsuelo.
En su inicio de formación, los pobladores de esta comunidad habitaron en las lomas que hoy rodean Ancón, dedicados a la recolección y caza, a expensas de lo que le ofrecía la naturaleza; alimentándose de caracoles, raíces silvestres, búhos, zorros y venados; su vida era nómade, en invierno vivian en las lomas, en verano se desplazaban hacia la sierra; siempre distribuidos en grupos como se ha podido comprobar, restos hallados en las diversas zonas en que permanecieron.
Posteriormente, estos mismos grupos que habitaron en las lomas, se desplazan y se ubican en las explanadas de las canarias, tierras que fueron irrigadas por un riachuelos, hoy seca y convertido en un arenal, dedicándose progresivamente a la agricultura y pastoreo. Asumiendo por lo tanto nuevas actividades que fue un adelanto en su quehacer social. Así se ha podido constatar en esas tierras, la existencia de restos de semillas de cahyuas, ajíes, calabazas, pallares, guayabas, lúcumas, maíz, además restos de animales: llamas alpacas, venados y cuyes. Es de notar que en aquellos tiempos el ambiente ecológico era sumamente sano distinto al que hoy apreciamos, con lloviznas frecuentes que permitía mantener las lomas verdosas como también las explanadas, haciéndolas propicias para el pastoreo y la agricultura, así el hombre con su sapiencia natural, comenzó a dominar la naturaleza, utilizando para ello herramientas rudimentarias como son las piedras y la madera, pero avanzando en experiencia y conocimientos.